Hace tiempo que me encontré esta palabra y antes de hacer homenaje a su nombre quiero dedicarle algunas lineas que no sean ripios. ¿Cuántas veces en el afán de la rima no destrozamos la carroña del cementerio y echamos mano de esas ruinas? Aquel conjunto de vocablos inútiles para decir cosas insustanciales se instaló en nuestros versos, buscando completar el hueco constituyente de la lengua y dejando tras de sí un rastro de residuos huérfanos. Tal vez esa condición los hizo caros a los caminantes, que haciendo camino al andar vieron allí el material perfecto para pavimentar los senderos. De aquí también su otro significado: estar atento, no perder ocasión. Es esa la demanda secreta del camino.
domingo, 27 de septiembre de 2015
Maligno
La fuerza de su voz evoca los poderes del reluciente espejo de agua donde Narciso encontró la muerte. Maligno se despliega sobre el papel como una flor seductora y contundente, mirándonos a los ojos y sonriendo en su oscuridad: sí, tu también lo eres. El adjetivo cobra vida y revela esos territorios del ser, nativos de las tinieblas pero existentes. Maligno es quien causa el mal, tiende a él, lo desea y se lo goza con descaro. Malignos somos todos en la intimidad del espejo, en sus horas más transparentes, cuando la solemnidad de las palabras calla, cuando nos dejamos ser nosotros mismos.
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