domingo, 27 de septiembre de 2015

Maligno

La fuerza de su voz evoca los poderes del reluciente espejo de agua donde Narciso encontró la muerte. Maligno se despliega sobre el papel como una flor seductora y contundente, mirándonos a los ojos y sonriendo en su oscuridad: sí, tu también lo eres. El adjetivo cobra vida y revela esos territorios del ser, nativos de las tinieblas pero existentes. Maligno es quien causa el mal, tiende a él, lo desea y se lo goza con descaro. Malignos somos todos en la intimidad del espejo, en sus horas más transparentes, cuando la solemnidad de las palabras calla, cuando nos dejamos ser nosotros mismos.

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