sábado, 7 de noviembre de 2015
Apócrifo
Se acerca el final del año y las risas falsas y las poses sociales se multiplican conforme aumentan los anuncios de la navidad, de las fiestas de fin de año. En el trabajo, los estudiantes buscan hacer buenas migas para fecundar sus ruegos y obtener beneficios en el examen de cierre del semestre. En la familia, florecen las muecas de fingida comprensión cuando se toca "por casualidad" el tema de mi eterna soltería. En la calle, no cesan los comentarios homofóbicos de una sociedad hipócrita, escandalizada con la diferencia pero tolerante con la inequidad y la negligencia. Los falsos gestos de la gente, la historia apócrifa de una especie que se da asco a sí misma, se asoman subrepticios por las rendijas del canon proclamando su herejía, aunque se atribuyan a autor santo. Lo que podría ser un guiño seductor-el ser apócrifo- termina siendo una condición banal, despreciada en un mundo donde sólo lo verdadero tiene nombre.
martes, 3 de noviembre de 2015
Funámbulo
La palabra vino a mí desde el cielo, avanzando por una línea delgadita, apenas sostenida por el aire. Del acróbata
que realiza ejercicios sobre la cuerda floja o el alambre, con su mirada perdida y fabulosos ropajes, sólo me queda un sabor de boca desconcertante, un sentimiento ambiguo de repudio y admiración. Desde el circo saltan a la cotidianidad miles de personajes con una ética dudosa pero armados de un talento sobrenatural para sortear los avatares de la vida social y política capaz de hacerte saltar de la silla y aplaudir hasta las lágrimas. Son también funámbulos los equilibristas del poder y la fama, expertos en cambiar de bando y desafiar la lógica aristotélica, argumentando con la misma vehemencia una afirmación y su contrario, jugando a fingir la realidad siempre que sea necesario. Tal vez por ello, lo funámbulo sea también adjetivo (extravagante,
exagerado, llamativo, grotesco) pero no verbo, al menos no en nuestra lengua.
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