sábado, 7 de noviembre de 2015
Apócrifo
Se acerca el final del año y las risas falsas y las poses sociales se multiplican conforme aumentan los anuncios de la navidad, de las fiestas de fin de año. En el trabajo, los estudiantes buscan hacer buenas migas para fecundar sus ruegos y obtener beneficios en el examen de cierre del semestre. En la familia, florecen las muecas de fingida comprensión cuando se toca "por casualidad" el tema de mi eterna soltería. En la calle, no cesan los comentarios homofóbicos de una sociedad hipócrita, escandalizada con la diferencia pero tolerante con la inequidad y la negligencia. Los falsos gestos de la gente, la historia apócrifa de una especie que se da asco a sí misma, se asoman subrepticios por las rendijas del canon proclamando su herejía, aunque se atribuyan a autor santo. Lo que podría ser un guiño seductor-el ser apócrifo- termina siendo una condición banal, despreciada en un mundo donde sólo lo verdadero tiene nombre.
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