jueves, 9 de octubre de 2014
Avizorar
De su caligrafía se desprende la silueta de un pájaro empeñado en surcar el océano, hasta morir. No le hace justicia el diccionario, que apenas le dedica una palabra con cierto halo de desprecio "acechar". Y sí, el pájaro avizor acecha, pero también se llena de inmensidad en cada mirada, como si pudiera rastrear el más mínimo detalle en sus vertiginosos vuelos. Desde mi atalaya contemplo con envidia al ave e intento con la pluma avizorar los enigmas en ciernes que trae la mañana.
domingo, 17 de agosto de 2014
Óbolo
En una época donde el esfuerzo y el compromiso son anacronismos, las pequeñas contribuciones resultan ser grandes monumentos a la fe en un mundo responsable, sensible, humano. Desde la moneda griega lanzada para dirimir algún conflicto o para hacer del intercambio un ritual cotidiano, hasta la colecta de una mujer (acongojada por el robo de un dinero ajeno que acaba de sufrir) se teje una cadena luminosa y frágil; óbolos mínimos y de todas las facturas, ofrendas a la vida colectiva, reivindicación del don como estructura elemental de las relaciones sociales. En su registro la densidad de la deuda no existe, sólo está el dulce sabor de la satisfacción con uno mismo.
sábado, 9 de agosto de 2014
Enclisis o Enclísis
A propósito del neologismo "hechao", creado para indicar cuando un hecho es abandonado de manera prematura, la enclisis aparece en el horizonte como una práctica que reivindica con sus matices la vitalidad inherente a la lengua. Aunque vocablos como dícese sean hoy ejemplo de una enclisis en desuso, el ingenio felino honra la pervivencia de lo real en lo simbólico.
Epígono
Hombre que sigue las huellas de otro, especialmente el que sigue una escuela o un estilo de una generación anterior. Deseo con todas mis fuerzas no ostentar nunca tal título, en particular cuando se trata de la violencia, la explotación y el descuido de la naturaleza. Intuyo que a mi muerte podré tener un descanso tranquilo, libre de estos perturbadores sujetos que buscan en la sombra de otros las trazas de cualquier cosa a la que puedan llamar destino.
Aterido
Pasmado de frío, aterrado o por la fuerza de la naturaleza o por la descarnada frialdad humana, capaz de los crímenes y las acciones más terribles. En virtud de la zona donde se encuentre, el aterido puede responder a una o las dos condiciones, siendo lo segundo lo más probable en las montañas colombianas. Estando en el páramo, la primera resulta ser una constatación dulce, ensombrecida por las amenazas económicas e industriales.
Sarnoso
Condición del can, casi siempre asociado a su versión animal pero sin duda válido para su hermano humano. Acaece en general cuando la violencia del mundo le enfrenta a las circunstancias más degradantes y suele despertar en el espectador temor por la sarna que también lo habita, aún sin manifestarse.
Conmovió
Marca de una experiencia imposible de racionalizar, incrustada en el cuerpo y capaz de nublar los ojos más firmes. El uso pretérito del verbo captura con buena intención y total dificultad cierto aire de nostalgia, acaso motivado por la impresión de la bondad potencial de toda acción humana o del espectáculo de la naturaleza.
Tétrico
Dícese de aquellos cuerpos, animados o no, capturados en una matriz imaginaria en virtud de la cual resultan ser geometrizados, contagiados de una infinita obsesión por el aprovechamiento del espacio. Los denominados "tétricos" o "tétricas", exhiben con orgullo sus aristas y seducen a los espectadores, tentando su "extensa" intuición. Varios caídos se encuentran en esta categoría, dentro de la que figuran literatos, burócratas, desocupados, infantes, jóvenes y en general todos aquellos concentrados en evitar las líneas del camino.
sábado, 28 de junio de 2014
Catalizador
En lo Ominoso, texto publicado en 1919, Freud nos recuerda el carácter contradictorio del lenguaje siguiendo el fino hilo de Ariadna de la etimología. La misma palabra que sirve para designar aquello se usa en sentido exactamente contrario en otros contextos o lo que en su origen expresaba una afirmación hoy se toma como una negación taxativa del asunto en cuestión. Precisamente ese es el caso de lo ominoso, en alemán Das Umheimliche, que haciendo referencia a lo más extranjero termina hablándonos de lo más íntimo, como si en el centro del lenguaje persistiera la terrible tentación de irse a la cama con el enemigo declarado o apenas concederle un gesto de apatía a aquel con el que hemos vivido toda la vida.
Catalizador se hace parte de este ilustre linaje de palabras no por su significado en sí, sino por el uso que tiene en la conversación corriente. Me sorprendo hablando de catalizar las tensas relaciones de la empresa, cuando lejos está atemperar de "estimular el desarrollo de un proceso". El primer impulso tras la corrección pública a cargo de un amigo mejor ilustrado es sin duda la negación; "otros lo hacen así", "busquemos en el diccionario", "apostemos un almuerzo". El cementerio de las irreverentes construcciones lingüísticas no miente, esta vez. Sea entonces la ocasión para homenajear este sustantivo, adjetivo y con ligeras variaciones verbo, que desde la química hasta la mecánica, pasando por la psicología, la sociología y la filosofía, nos recuerda la magia insondable del movimiento. Un vocablo digno de Spinoza.
Catalizador se hace parte de este ilustre linaje de palabras no por su significado en sí, sino por el uso que tiene en la conversación corriente. Me sorprendo hablando de catalizar las tensas relaciones de la empresa, cuando lejos está atemperar de "estimular el desarrollo de un proceso". El primer impulso tras la corrección pública a cargo de un amigo mejor ilustrado es sin duda la negación; "otros lo hacen así", "busquemos en el diccionario", "apostemos un almuerzo". El cementerio de las irreverentes construcciones lingüísticas no miente, esta vez. Sea entonces la ocasión para homenajear este sustantivo, adjetivo y con ligeras variaciones verbo, que desde la química hasta la mecánica, pasando por la psicología, la sociología y la filosofía, nos recuerda la magia insondable del movimiento. Un vocablo digno de Spinoza.
viernes, 27 de junio de 2014
Invisible
In-vi-si-ble. Si algo me gusta de esta palabra es lo bien que a veces me identifica. In-vi-si-ble. Como si viviera adentro de algo que sucedió en el pasado, afirmativo, sonoro, versátil; como si las personas que espero me atiendan se empeñaran en mantenerme al margen de un goce secreto y pequeño, del que estoy exiliada porque no me veo. De invisible a inviable no hay más que un paso. Mirarme al espejo es una forma mas de sentirme desconocida por el mundo, por lo que vago sin tregua para evitar su contacto.
domingo, 8 de junio de 2014
Crisol
Nada más hermoso que la sensación luminosa y amarilla de esta palabra, escasa en los libros de texto, pero bien recibida en los escritos literarios, desde la poesía hasta el cuento. Tuvo mejores épocas al abrigo de las intenciones del alquimista o de algún letrado convencido de que sólo al calor del fuego se forjan las grandes ideas. De ese origen primario, esforzado y vigoroso poco sabemos, convencidos del divorcio irreconciliable entre el trabajo manual y el cálculo mental, ahora gestado en la entelequia de la tecnociencia. Entre tanto, algunos siguen disfrutando del tintineo cristalino de su voz y el sofisticado matiz que le otorga al siempre fatigoso ejercicio de producir discurso. Como la Floralis genérica de la tierra porteña se niega a cerrarse para siempre.
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